sábado, 31 de marzo de 2012

UN BUEN DOMINANTE

Un buen Dominante puede ejercer de su rol delante de quien sea, y traspasar su experiencia a través de sus sesiones.

Un buen Dominante transforma  por sus actos, actitudes  y palabras al ser  sumiso. NO LO DESTRUYE. Lo construye.


Un buen Dominante facilita el cambio y agranda el deseo del ser sumiso de serlo cada vez más. .L@ coloca en una posición de recibir gustosamente lo que sea que le parezca en ese momento, porque es justo.

Un buen Dominante no humilla desde el mal humor, menos castiga.

Un buen Dominante sabe escuchar. Reconocer que delante de sí, tiene a un ser sumiso, que es persona y con valores.

Un buen Dominante valora el tesoro que es decidir sobre ese poder dado por su sumiso para su placer. Para el de los dos.

Un buen Dominante cuida, protege, defiende, y jamás habla de su ser sumiso si no está en su presencia.

Un buen Dominante es Honest@ . 

Un buen Dominante reconoce el cuerpo del ser sumiso como su templo de redención. Por eso lo cuida y descansa.

Un buen Dominante valora como lo más preciado la estima del ser sumiso, sabe que sin ella, ya no existirá más ese valor que una vez le cautivó.

Un buen Dominante debe tener buen humor es difícil sobrellevar el BDSM con cara enguantada o la mente espesa.

Un buen Dominante debe saber reconocerse como alguien que puede errar y tener la humildad de reconocerlo.

Un buen Dominante no necesita de falsos halagos. La mirada entregada del ser sumiso es su mayor halago.

Dominar es un acto humano., donde entran en juego dos deseos contrapuestos  ( D/s )  para satisfacerse porque ambos, así lo han querido.

El Placer es el objetivo de cada sesión. El placer de ambos, uno por aplicar el poder cedido, otro por cederlo. Ese es el objetivo. Gozar y ser felices en ese momento.

El Dominante encuentra el climax de su roll cuando percibe  que el  ser sumiso anhela sus actos, se desvive por ellos para satisfacerle a Él.

El  buen Dominante sabe que es libre, más no egocéntrico ya que siempre reconoce que está en ese lugar privilegiado por la existencia de los otros. Los seres sumisos.

El buen Dominante es disciplinado y como tal también exige disciplina, poniendo retos al ser sumiso que lo enseñen a cumplir metas, desafíos emocionales que lo hagan fuerte y a la vez cree pasión .


Sin la disciplina, el D/s cae en un desborde sin control y no pasará de ser una simple experiencia  sexual, dura y burda  sin mayores emociones y sin penas ni glorias que con el tiempo caerá en un derrotero. Esto es siempre producto del Dominante.

Un buen Dominante hace "libre" al ser sumiso, aún estando bajo sus pies. Lo estimula a volar, muy muy alto porque sabe que esa "cometa" siempre tendrá un punto de partida. ÉL /ELLA.

Un buen Dominante halaga a su sumisa/o. Le reconoce lo valiosa que es su entrega y su obediencia,  así como su fidelidad.

2 comentarios:

  1. me place ver mi escrito reproducido en este blog. Atentamente Sonata

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  2. Excelente comentario realistico y muy concreto

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